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3 Cajas De Huevos...Y Abel.


Cómo si fuese un pinchi vaticinio fatídico hecho por las fuerzas oscuras del mal residentes en el tenebroso Reino Del Gran Chilangopoztli -MUERTE AL PUERCO JOTO LATINO!-, hace apenas unos pocos días que recibí una llamada de mi madre con carácter de urgente:

-Hijo, quiero que vengas hoy en la noche, sin falta... ¿oíste?

-sí, ya oí; en la noche voy, le contesté.

Platicamos brevemente de otras cosas y nos despedimos no sin que antes ella me reiterara la orden de ir a la casa esa misma noche.

Era a la de a webo que tenía que ir, porque cuando mi madre...y mi padre también...ordena(n) algo, hay que atender a tal con la mayor rapidez posible; incluso con mayor prontitud con la que cualquier enmascarado imbécil podría llegar a borrar cualquier comentario en contra de su amadísimo Cuasimodo pelón antropomorfo.

Ésa noche, apenas llegué a la casa de mis padres, mi madre me salió al encuentro en el patio delantero de la casa que sirve de garaje; y, parándose frente a mí, me señaló con el dedo índice hacía su izquierda en donde estaban apiladas 3 cajas de huevos; de esas cajas grandes que sirven para guardar hasta 360 huevos; cajas de las que, ni por asomo, recordaba que eran mías y que las había dejado en la casa de mis padres y que supuestamente me llevaría para cuando ya estuviera bien instalado cuando, por fin, y para alegría mayormente mía, me fui a vivir sólo...yeah qué sí!...


...y siguiendo con el relato: mi madre me dijo en tono severo:

-Mira hijo, no sé qué vas a hacer con ésas cajas, si te las vas a llevar o nada más vas a escoger lo que de ahí te sirva o qué, pero quiero que lo hagas lo más rápido posible o sino te las voy a echar al camión de la basura...¿te quedó claro o no?

-Sí, ya oí...pero bueno, y qué hay en las cajas, le preguntaba con autentica curiosidad dado mi olvido por ellas.

-Pues todos esos chingados casetes y aparte todos esos discos que no sé para qué los quieres si ya no los escuchas ni nada; ahí nada más los tienes y ya estoy harta de ése estorbo; o te los llevas, o echo todo a la basura...¿me oíste mi´jito chulo?

-Sí, ya te oí....le dije casi murmurando; me daba cuenta de que mi madre sí qué estaba enojada, porque cuando dice alguna leperada (“...chingados casetes...”) es porque de a de veras está harto encabronada.



Me acerqué a las cajas para ver, y en efecto, las cajas estaban repletas de aquellos pinchis y ahora vetustos audio-casetes y al lado de las cajas estaba una pila de LP´s con una altura mayor al metro.

Cuántos pinchis recuerdos me llegaron viendo todos aquellos casetes y LP¨s que la última vez que conté las cintas, eran ya más de 1500...Lo peor para mí es que no tengo ningún pinchi reproductor ni para los casetes ni para los LP´s; y ni siquiera tenía en ese momento, ni los tengo hoy, deseos de buscar y comprar algún reproductor para tal fin...


Me quedé sentado un rato junto a las cajas hurgando un poco dentro e ellas por si se daba el triste, y muy probable, caso de hallar algo realmente irremplazable...y sí, sí lo había; y vaya que lo había, con un carajo:

Una versión en radionovela de Star Wars en inglés con la voz de una chava que hacía las veces de La Princesa Leia y su muy atinada interpretación vocal, sobretodo, cuando imploraba: “..In the name of the mercy...” para que su planeta nativo no fuese destruido por los malos muy malos -MUERTE AL PUERCO JOTO LATINO!- y que al cabo de tal, y vana suplica, te la podías imaginar con su traje de esclava bien empinada ante ti suplicándote que la hicieras tuya. Un increíble maratón dedicado a Eric Clapton de 8 horas; las cuales, en su mayoría, eran de material inédito de su mejor etapa blusera. Una espeluznante colección de cuentos narrados por el chingonsísimo Guillermo Henry grabados del programa llamado “En la noche de los tiempos” y transmitida por Radiounam.

Otros, con la espectacular “Música perdida” igualmente de Radiounam...RadioEtiopía...Los audio-casetes de Salsabadeando con la locución de Lynn Fainchtein...Los promos de los Juguetes radioactivos. Otros más, que fueron de los mejores regalos que en materia musical haya recibido; y esto fue gracias al hermano mayor de un amigo quien, en un gesto por demás generoso, casi filantrópico, me los regaló diciéndome “para que te eduques cabrón y sepas lo que es bueno”: Los casetes de Rock 101.


Idea musical.

Y dentro de estos, y entre tantos tesoros musicales que sí me sirvieron bastante en mi “educación musical“ a un punto tal, que hoy mis familiares, mis dizque amigos y demás chusma que me llega a conocer, me preguntan ante cualquier duda que tal o cual canción o interprete tienen, a sabiendas de que en mí hallarán una respuesta cierta a sus dudas musicales.

Cómo les decía, dentro de los casetes de Rock 101 había unos 4 o 5 programas de una serie llamada “La Puertita, Antiradio” que fue, en su momento, la serie que más me hizo reír por el pinchi humor aparentemente simplón y/o inocente que contenía dicho programa.

Desde que oí ese programa grabado en un par de esos hoy jurasicos casetes de 90 minutos, no me la había pasado tan divertido hasta que supe de la existencia del pinchi Smooth; aquel buen Smooth de quien ni idea tenía de que se llamara así porque, cuando lo empecé a leer, lo hice en otro sitio de cuyo nombre y ubicación me los reservo por lo vergonzoso de tal dato y del que ni siquiera con las más horripilantes torturas chinas me podrían hace confesar tal información...

MUERTE AL PUERCO JOTO LATINO!

Sí, a webo, qué contraste entre La Puertita y Smooth...aquella limitada no por incapacidad creativa de la cual tenían a raudales sus creadores, sino por la censura no sólo de aquellos días, sino de hoy mismo; mientras que el otro, Smooth, dándose vuelo con su ya conocido machismo alfa.

Recuerdo que en ése programa radiofónico narraban algo así cómo las aventuras del Llanero Solitario y su inseparable amigo Toro; personajes que casi siempre eran perseguidos por una implacable turba de Indios Apaches desempleados con el mismo final ridículo de siempre...y qué decir del poema favorito del programa recitado con toda la propiedad y pulcritud acompañado de un fondo musical que todo buen poema requiere:

“El mar, el mar, es donde vide el Calamar...”

Sí , leído suena a bobada, pero el acierto del programa eran en si, el par de conductores del mismo con sus versátiles actuaciones vocales y los efectos sonoros hechos a viva voz...ése era el chiste de La Puertita, Antiradio.

Ése sí qué era un humor simple y sano pero muy divertido...en cambio, el humor mongolo de hoy día cuya insignia recae en los videos más imbéciles del Youtube a cargo del más idiota de los idiotas, es de pena ajena.

MUERTE AL PUERCO JOTO LATINO!

Hoy, unos días después de aquella sentencia fatídica por parte de mi madre, todos esos casetes se fueron a volar ya. ..o sea: a chingar a su madre.

Ésa noche, cuando todavía tuve la última oportunidad de recuperar algunos de ellos, los deje ahí con la idea de pasar por ellos “mañana”...siempre mañana....el mañana que nuevamente nunca llegó...me olvidé de ellos. No cabe duda: somos el país del mañana. Todo para mañana. Con un carajo.

Cuando supe de ellos nuevamente, fue cuando mi madre me dijo que, en complicidad con mi hermano, ya los había echado todos al camión de la basura; Casetes y LP¨s.

No hay vuelta de hoja, se fueron ya; y sé que ya nunca más volveré a verlos y/o escucharlos. No hay forma de recuperarlos; y lo más seguro es que nunca nadie más volverá a escuchar esos viejos casetes y LP¨s porque, a qué señor, señora, pepenador o pepenadora, le van a interesar unos putos casetes con esa música para marihuanos y weyes gritando guitarra en mano; a quién chingados le va a gustar oír una pinchi radionovela en inglés con muchos ruidos extraños cómo de naves volando y disparando rayos chingones y robots maricas cómo para preservar tal tesoro auditivo...a qué pinchi pepenador, pepenadora, le van a interesar escuchar unos LP´s con música de Stravinsky, nombre impronunciable para ellos; no mamen; quizás, y a lo mucho, le sirvan a sus mugrosos hijos cómo frisbees....qué no mamen, más respeto con Stravinsky, por favor; cabrones.

Además, y para acabarla de chingar, hoy ya cualquier pinchi mugroso pepenador apestoso traerá seguramente consigo de menos un pinchi I-pod mini todo pedorro, o ya de jodido, pero bien bien jodido, han de traer un pinchi celular no de la marca ACME de origen chino, sino algo todavía más chafa: de la marca LG, modelo nomeacuerdo; dato que en si mismo, no importa mucho, porque es un hecho cierto que cualquier aparato construido por LG es chafa por antonomasia...pero especialmente lo son los celulares para la jodida región 7 con un precio de 2699 pesototes...A mí me daría un chingo de pena decir que tengo un celular marca LG...a webo...

...a quién madres le va a interesar guardar esos viejos casetes con los 4 o 5 programas grabados en ellos de La Puertita con la co-conducción de William Yarmes y el hoy fallecido y chingón de siempre ABEL MEMBRILLO, locutor de voz singular y genialidad comprobada a quien todo se le podía perdonar, empezando por haber trabajado con Adal Ramones...¡pffff!

A mis jurasicos casetes y LP´s y al buen Abel...se les va a extrañar.

No cabe duda que mi madre tiene la culpa de tal perdida de lo que bien se le podría considerar cómo “Patrimonio de la humanidad“; nada le costaba esperarme a que pasará por ellos... mañana...o pasado mañana...


¡Snif!

Es cuanto.

Shalom.

A Volar...

Ayer, en un hecho inusual, vi un DC10 sobrevolando a una altitud muy baja sobre los rumbos donde vivo. Esto, aparte de lo insólito, me resultó emocionante –me emocioné cómo si fuese un niño…- ya que por ése lugar a los aviones sólo se les puede ver a una altitud... digamos que de vuelo crucero, por eso fue raro ver un avión volar a tan baja altitud a un punto tal que incluso se le podía leer con toda claridad su matricula.

Volaba incluso más bajo que cómo lo hacen los cacharros que tiene nuestra chingona Fuerza Aérea Mexicana en los desfiles del 16 de Septiembre…Ojalá que nuestro embajador en Inglaterra no la haga de pedo por lo de cacharros que para lo único que sirven es para hacer ridículos así:



Y si a la palabra raro increíble o insólito etc. etc. Le agregué lo de emocionante, no es por otra cosa sino por la pasión que tengo por los aviones y el ruido que emiten en su vuelo que para mí es verdadera música para mis finos oídos; esto último y lo sorpresivo del evento en si, que claro, siendo un evento cómo tal, a la de a webo tiene que ser sorpresivo…fue lo que aumentó mi emoción...ejem!

Éste evento tuvo en mí sus consecuencias nostálgicas cómo casi siempre me pasa cada vez que un suceso fuera de lo normal en esta materia ocurre en mi vida o las veces que he ido a ver despegar o aterrizar a los aviones en el aeropuerto.

La nostalgia de cuando niño y la ilusión en esta etapa de la vida de ser llegar a ser de grande esto y aquello: Doctor para orgullo de tu mamá pero tú queriendo ser científico loco para satisfacción tuya y con ello poder conquistar al pinchi mundo entero. Licenciado de lo que sea pero licenciado al fin y al cabo. Astronauta…Luchador profesional…Futbolista… Mago…coff coff!...“Ingeniero” de lo que sea menos en computadoras (jijiji) y muchísimo menos egresado del CONALEP de Guadalajara (re-jijiji)…Gran cosa: estudiar una “carrera” para saber agregarle módulos de memoria a una computadora (re-re-jijiji).

Nostalgia.


Y por supuesto, cómo la mayoría de los niños bien nacidos y chingones: el querer ser de grande piloto aviador. Eso, entre otras muchas cosas, quería ser de grande: piloto aviador para poder pilotear mi pinchi avión favorito: El Jumbo 747:



Esto es música para mis oídos. Joder.

Recuerdo que ya en esos trances alucinados siempre me veía volando otro de mis aviones súper favoritos:



Sí, ya lo saben: tenía que ser uno de combate.

Y de las otras tantas cosas que quería ser de grande y que no fui cómo la de ser el Rey del mundo, Presidente de los EUA o Pierre Woodman... unas de las pocas que sí logré conseguir fue la de acabar siendo un cabrón…simplemente un cabrón bien cabrón que se la pasa bien...Menos mal.



Hoy, ya de adulto y con éste tema de los aviones igual me llega la nostalgia de recordar a Ana, la mujer de quien más rápido me enamoré -de las otras me llevó más tiempo-; y no era nada más calentura lo que por ella sentía provocada por su delicado y fino cuerpo…mmm, sino que era amor…y del mero bueno. Cool! Se siente chingón..

Y la recuerdo porque a ella igual el tema de los aviones le resultaba irresistible; y esto era porque su gran anhelo era la de ser azafata:



Ana tenía de sobra las aptitudes físicas e intelectuales con que serlo. No sé si lo intentó y logró; ojalá qué sí.

Ana R.

Volar, volar…volar.

Hoy, y con apenas un gramo de sentido común, y a pesar de que nunca se es demasiado tarde, aplica bien el decir que literalmente el avión ya se me fue llevándose con él mis anhelos de ser piloto aviador y no poder con ello lograr hacer proezas cómo lo es ésta ¡sniff sniff!:



¡¡Putísima madre, chingón!!

De volada ya me voy, pero no a la chingada.

Es cuanto.

Shalom.

Bolillos y teleras...

"Tengo cáncer, pero hasta ahora la enfermedad no me ha producido ningún dolor insoportable. Trato de vivir sobre las puntitas de los pies, pues en mis delirios imagino que si casi no hago ruido, la enfermedad no se va a percatar de mi presencia y me permita colarme a la vida que es a donde me gusta estar".

Germán Dehesa.


A pesar de haber dejado de leer su columna hacía ya un buen rato en aquellos viejos periódicos que mi padre había dejado por ahí botados, no deja de consternarme su fallecimiento. Siento una enorme tristeza por él que va más allá de lo aparentemente normal en una situación cómo esta.

German Dehesa ya no está con nosotros.

Su Gaceta del Ángel la había dejado de leer cuando está había dejado de ser lo que en un principio era, para convertirse en una relatoría diaria sobre su tamal, cosa que, aún con todo lo comprensible que pueda ser dado que la alegría que da el tener un hijo es incontenible e incomparable, en lo personal, no me resultaba de mi total agrado cuando en ese entonces, cómo hoy en día, había problemas de mayor importancia para su público lector.

De él no puedo decir nada que no se sepa porque, en primera, él mismo se encargaba de darnos cuenta de su vida personal con gran tino lleno de su genial humor. Y segunda, y con toda certeza, el chilangótico es el menos informado de sus lectores sobre él, puesto que, cómo ya lo había mencionado en un principio, hacía tiempo que había dejado de leer su columna con la regularidad que se requiere en un caso así. También tuvo mucho que ver el hecho de que mi padre dejó de comprar El Reforma –periódico en el que él escribía- cuando este había llenado gran parte de sus hojas con pura publicidad


A pesar de ser un hombre versado de punta a punta, no había en él esa pinchi actitud de solemnidad en la que muchos pendejos intelectuales caen nada más de saberse y/o sentirse miembros de la elite intelectual del país. No mamar pendejos.

Sus citas literarias, sus reflexiones sobre la vida misma, su amor por sus Pumas y su animosa y atinada persistencia para hacer crítica a todos nuestros miserables políticos de cagada con su agudo sentido de humor variopinto, son algunos de los dones de él que todos los que son, o fuimos sus lectores, vamos a echar de menos…excepto Arturo Montiel.


Lo primero que de su columna se me quedó grabado por lo ocurrente de su ingenio y que a partir de ahí me converti en su lector, fue cuando vi a mi padre reirse de lo que Germán había escrito ese día. Germán nos contaba que el día anterior había mandado con cierta urgencia a su secretaria domestica por unas teleras para hacerse unas pinchis tortas, y ella, nos contaba, así lo hizo: se fue por las teleras; al cabo de un buen rato, y ante la desesperación de Germán, la domestica llegó con las manos vacías diciéndole: “señor, pues que no hay teleras, sólo hay bolillos…” ante tal disparate y con un enojo de la chingada, Germán la mandó de regreso por los pinchis bolillos; la chacha de forma apresurada se fue otra vez a la panadería; y después de pasado un buen rato regresó…otra vez con la manos vacías: “señor, que ya se acabaron los bolillos, pero ya salieron las teleras…¿Qué hago?...”.

Quizás el relato en si esté un tanto o un mucho equivocado, no lo sé a bien, porque eso ocurrió hace años ya, y la memoría es, con toda certeza, la menos privilegiada de todas funciones cerebrales -si es que acaso poseo alguna- pero, cómo dijera el infumable Chapulín Colorado: "...la idea era esa..."


Hoy ya descansa en santa paz Germán.

Hoy es viernes, hoy toca…

....y que Chilangopoztli cuide de ti.

Supongo que ahora sí durmió muy bien A. Montiel.


Shalom.

Irene Jacob y Ana




Hace unos días, el 15 de Julio para ser más preciso, cumplió sus 44 años de edad Irene Jacob, menudita y talentosa actriz de origen francés a quien parece ser que el padre tiempo le está arrebatando de forma por demás apresurada la delicada belleza que ella tenía a sus 20-30 de edad... ¡sniff sniff!

Supe de Irene Jacob hace unos años cuando la vi por primera vez actuando en la que quizás sea su película más famosa: La Double Vie de Véronique del director polaco Krzysztof Kieslowski, fina actuación que incluso le hizo merecedora a la Palma de Oro en Cannes. Además de su actuación en ese a veces incoherente o incomprensible film, lo que también me tenía fascinado era la forma en que ella lucia gracias a la visión de Kieslowski conseguida con gran tino por Slawomir Idziak, fotógrafo del film y que en este video de breve duración (1 minuto) la puedes ver:




Sin embargo... más allá de estar disfrutando de su actuación en la película y la forma en cómo salía a cuadro, lo que me tenía realmente apendejado era el escandaloso parecido físico que tenía en la película con Ana, chava a quien había conocido unos 3 años antes de saber de Irene Jacob. Ana fue, la primera mujer de quien estuve perdidamente enamorado desde el primer microsegundo que la vi. Me enamoré de ella desde que la primera partícula de luz reflejada en su rostro llegó a mis ojos.


No exagero si les digo que el parecido entre Irene Jacob y Ana era del... 90%... sobretodo viéndola de frente, y me estoy quedando corto.


Cuando conocí a Ana en una fiesta en la casa de ella a la que fui invitado quedé totalmente embelezado por ella. Cuando escuché su voz y la vi moverse por primera vez con tanta delicadeza sentí una especie de orgasmo psicodélico; claro, tal apendejamiento no podía pasar desapercibido por mi novia de ese entonces quien me acompañaba y me lanzó una furibunda mirada con tal fiereza que recuerdo que fue la primera vez que no me ganó la pinchi risa cómo solía hacerlo cada que ella se enojaba conmigo. Tal era su enojo que en ese momento supe que no iba a funcionar ninguna de las acostumbradas terapeadas que le daba cada que yo me pasaba de pendejo con ella... no me importó, Ana me importaba más en ese momento…y en los momentos y horas que le siguieron.


Al cabo de una semana, y a consecuencia de mi reacción al conocer a Ana, mi novia me mandó más allá de la chingada... "...pero te me vas derechito…" me dijo pero no con la palabras, lo entendí claramente por la forma de su mirada, para lo qué me importó; en esos días mi mente sólo estaba ocupada y preocupada por Ana.

Ana, al igual que Irene Jacob, era una mujer menudita y muy femenina, de cabello corto cómo salía Irene Jacob en el papel de Verónica en la película referida.

Ana fue la única mujer que aún con el cabello corto me ha gustado de a madres. Así de clavado estaba por ella. Y es que para ser sincero, a mí me desagrada totalmente que las mujeres tengan el cabello corto. En Ana era diferente.

Aunque ya no era un adolescente, mi calentura, mi pasión por ella le ganó al sentido común y al cabo de unos días regresé para volver a ver a Ana; esto se me facilitaba porque su hermano era amigo mío.


Cuando la volví a ver llevaba un vestido corto blanco que se le pegaba de forma por demás deliciosa a su delgado cuerpo y unas zapatillas de correas delgadas igualmente blancas. Era una fascinación total verla de nuevo. Era una delicia para mí; y más cuando sentada en el mullido sillón de la sala le podía ver su ropa interior blanca cuando separaba sus piernas cruzadas al pararse o cuando las volvía a cruzar al sentarse. Cuántas ganas tenía en esos momentos de bajarle el cierre del vestido para descubrir sus pequeña tetas; cuántas ganas tenía de subirle el vestido y bajarle su calzón blanco y que ella abriera sus largas piernas para mí y poder ver oler y lamer cada parte de su delicado cuerpo delgado...cuántas ganas de que fuera mía...cuántas ganas de verla caminar desnuda con sus zapatillas blancas...

En mi mente toda clase de fantasías y perversiones se arremolinaban dentro de ella...

...mientras charlaba con ella supe que hablaba inglés y un poco de... ¡francés! ¡Carajo! Cuando habló un poco de francés a petición mía volví a sentir otro orgasmo psicodélico...

Igualmente supe que le gustaba el cine, la música y la fotografía. Era, para mí, la mujer perfecta: bella, inteligente, educada, fina, culta, agradable... bla bla bla... sólo le faltaba ser igualmente de calenturienta que yo. Ana era en esos días la dueña absoluta de mis pensamientos, de mis emociones y de mis chaquetas.

La seguí frecuentando porque tenía la necesidad y la necedad de hacerlo; y cómo a la sexta vez que platicaba con ella me preguntó por mi novia:

-"Pues...ya no ando con ella" le dije.

-" ¡Uh qué lástima! Me pareció agradable cuando la conocí" me respondió, y a continuación me preguntó la razón del rompimiento:

-"¿Y por qué terminaron?, digo, si se puede saber"

-"Pues...porque…porque se dio cuenta que estoy enamorado de ti"

-"¡¿?!"

Se lo dije así, sin pensarlo...cómo siempre digo y hago las cosas. Joder.

Teniendo cómo respuesta una mirada incierta y un silencio que se estaba volviendo incomodo y eterno para los dos opté por irme:

-"Eh… sabes, creo que mejor me voy...discúlpame..."

-"No te apures…"

Me fui.

Pasaron unos eternos días más.

Volvimos a hablar cuando casualmente nos encontramos en la calle; y sin más, me lancé...total, qué podía perder; así pues, le pedí, le rogué, le supliqué que me diera la chance de andar y estar con ella...Ana empezó a morderse la uña del dedo gordo de su mano derecha con un visible nerviosismo...

-Yo...yo... es que… n...no..., es que, eh... -decía mientras mirada nerviosa alrededor de nosotros-, mira yo... no, no, sabes... yo…no… no voy a traicionar a Alfonso*..." me dijo mirándome cómo pidiéndome que entendiera cómo estaba el asunto…o igual que no estuviera chingando. Con las mujeres no se sabe.

-"Ok..." le dije y me fui.

Me fui para no volverla a ver más; ya no regresé a su casa... y esto con la intención y la resignación de saber que ya no la volvería ver nunca más… bueno, al menos eso creía que iba a suceder hasta el día que la “vi” encarnada en Irene Jacob, quien a pesar del transcurso del tiempo, mantendrá para mí la imagen fiel de Ana, la primera mujer de la que me enamoré al grado de la inconciencia total...luego le seguirían Ethel, Eva y Michelle...


Al menos sé que mientras vea a Irene Jacob en esa película esta mantendrá para mí la imagen viva de Ana cómo si el tiempo se hubiese detenido coincidentemente a los 25 años que Ana tenía cuando la conocí. Qué pinchi consuelo...

Si no fuese por el pinchi Alfonso* ella hubiese sido mía...seguro.



....si él no estuviese casado con ella…

Joder.




Para terminar este post melancólico con sabor a fresa y rompope te sugiero esta fabulosa escena de La double vie de Véronique, en la cual se reunen tanto la agradable presencia de Irene Jacob cómo el talento visual de Krzysztof Kieslowski y la magia musical del polaco Zbiegniew Preisner:




Feliz cumpleaños Irene...



Bueno, después de leer este post melancólico contado de forma torpe, cómo siempre, y para consolarme un poco el que Ana no haya sido mía, los invito a ver este otro hermoso para de hembras:

Por un lado tenemos a la preciosa y generosa Millis quien no duda en compartirnos cada parte y cada rincón de su bello y por supuesto, apetecible cuerpo, y la puedes ver-disfrutar AQUÍ.


Y por el otro lado, tenemos a la no menos agradable Sasha Grey, quien a veces nos hace olvidar con sus pinchis guarradas (yo también quiero hacerlas contigo mamacita preciosa) que modelando también se puede ver bonita la cabrona. A ell la puedes ver AQUÍ:



Vaya consuelo.


*Por supuesto que Alfonso no es el nombre real de él; el nombre de ella sí. El mundo es tan pequeño.

Leyes de papel.

Prácticamente de nada sirve que nosotros los ciudadanos le estemos chingue y chingue la madre a nuestros inútiles congresistas para que por lo menos hagan leyes más cabronas (¡uuuuh sí!) Para combatir en algo a esta desgraciada delincuencia que cada día está más pinchi rabiosa entre ella misma y contra nosotros.

Culeros. Todos son culeros. Todos somos unos culeros valemadres.

Y digo que casi no sirve de nada porque cuando nuestros pendejísimos congresistas se deciden a medio hacer algo cómo la mamada esa de poner un dizque orden en toda esa descontrolada venta de teléfonos celulares todo acaba valiendo una chingada porque nosotros igualmente de pendejísimos no hacemos lo que supuestamente tenemos que hacer para que haya un poco más de orden. Joder.

Les cuento:

Fui a comprar un nuevo cel ya que mi todo poderoso Sony está dando síntomas de que ya va valer gaver en un futuro próximo; llegué, y después de ver las maravillosas bondades que tenían los cels descritas por quien me atendió me decidí por uno. Me dieron la hoja verde de Telcel y la etiqueta con el precio y el código de barras para que fuera a pagarlo en la caja y así lo hice.


Cuando llegué leí en una hoja tamaño carta que estaba precisamente sobre la caja registradora que en cualquier compra superior a los $1500 tenía uno que presentar un comprobante de identidad para poder hacer efectiva la transacción. No me la pidieron. A pesar de pagar con mi tarjeta de crédito y ser una compra superior a los $1500 la cajera que me atendió nada más no me pidió el pinchi comprobante de identidad, a pesar que frente a sus narices estaba el aviso de que tenía que presentarle por lo menos mi credencial del IFE. Que no mame.Luego pagué y ni siquiera se fijó si coincidian las firmas del ticket y la tarjeta.

Pero qué chingaderas son esas. O sea qué si un puto delincuente me roba la tarjeta y se va directo a usarla ya me chingué porque quienes cobran nada más les da una pinchi weba de aquellas pedir un comprobante de identidad y checar que coincidan las firmas.

Qué pinchi costumbre tienes estos cabrones.

La neta del pinchi planeta que me castra ver a quienes te cobran no tener ni por asomo la curiosidad de checar si la firma del recibo o baucher coincide o no con la de la tarjeta. ¡Ah pero eso sí! Cuando pagas con efectivo entonces si se ponen muy abusados con los pinchis billetes y ahí están viéndolos a contraluz, le rascan en los números, los huelen, los frotan contra cualquier papel para ver si deja manchas o no, les echan agua bendita, les ponen el crucifijo y les pasan ajos y hasta les hacen la prueba del carbono 14. Qué pinchis mamadas.


Y hacen toda esa mamada porque saben que si les meten un puto billete más pinchi falso que la gracia de los comediantes de Televisa de su bolsa lo van a tener que pagar.Si pendejos no son, pero cuando se trata de cobrar con tarjeta de crédito entonces si que les viene valiendo purítita madre.

Lo que más coraje y temor me da es que mi firma es de lo más fácil de duplicar por el parecido que tiene con el puto Bugs Bunny…chingao…


Cómo no tenía caso decirle o reclamarle algo a la cajera pendeja* pensé que después de recoger mi nuevo fon me iba ir directo a poner otra queja sobre el asunto usando para ello la cajita de sugerencias que para tal fin se supone que está. A webo que lo iba a hacer…pero…cómo dijera el ya calavera Raúl Velasco:


…aún hay más.


Cuando pasé a recoger el cel, el ahora igual de pendejo valemadre que me atendió en un principio me dio de alta en el RENAUT para que mi cel pudiera “jalar”, y para ello me pidió mi datos personales, cosa que tenía que hacer y por ende se los di, y el muy pendejo hizo el trámite correspondiente así, sin más:

-“listo joven, ya puede usar su teléfono…y no olvide ingresarle $100 en los siguientes 4 meses para que Telcel le dupliqué su saldo, ¿alguna duda?”…

-”¿?...Eh…oye, ¿ya estoy dado de alta en el RENAUT?” Pregunté.

-“Asi es joven, ya lo di de alta en el sistema…ya le llegará el mensaje de que ya está dado de alta”.

-“Ah, pues, vale… gracias”

Me fui con mi nuevo fon haciendo un puto coraje de webos porque este otro pendejo me dio de alta sin pedirme una chingada identificación para verificar que los datos que le estaba proporcionando eran verdaderos o no.

Carajo, cómo me encabrona todo este valemadrismo en el que nos movemos todos.

Estamos que rebotamos de pendejos por irresponsables… igualitos que nuestros inútiles congresistas.

Y La cajita de sugerencias qué ya se vaya mucho a la gaver.

*No es misoginia, pero es que con las mujeres da más miedo pagarles porque tienen la pinchi costumbre de estarse equivocando muy seguido.

Este pinchi chilango necesita una Laptop nueva…aunque sea una HP ¡sniff sniff!

Salinas...con acento costeño.

Lo que escribo a continuación fue real, por lo tanto, es un tanto necesario imaginarse el diálogo que se da entre la niña y su mamá con acento 100% costeño.

Esto me sucedió hace unos 15 años:

Mientras estaba tumbado sobre la arena tomando el sol en las playas de Chachalacas, situadas en Veracruz, pasó junto a mí una señora ofreciéndome la típica artesanía hecha con caracoles y conchitas de mar... “no... gracias” le dije a la señora, y ella siguió su camino tratando de vender su mercancía entre los demás paseantes.


La señora ya estaba a unos 5 metros de mí cuando de más lejos escuché a una niña de unos 5-6 años que con apuro corría hacía dónde su mamá gritándole con urgencia y su acento costeño:
“¡mamá mamá, mataron a Salina-s, mataron a Salina-s…!”


“¡¿Qué?! ¡Aaah nuuu mames cabrón…-decía yo todo sacado de onda-, ¿por fin salió un chingón que le dio en su madre a ése pinchi Chupacabras pelón hijo de puta…?”

Y no es que yo me alegrara de a gratis por la muerte de una persona, vamos, ni siquiera de la muerte de Salinas de Gortari, pero siendo realistas, la imagen que en esos días tenía Salinas entre la gente no era precisamente para ponerse triste con su supuesta muerte. El wey estaba más que embarrado de lodo por todo lo que según había hecho y por todo lo que según se había robado.


-“¡¿Qué dices hija, qué mataron a quién?!”
Le preguntaba la mamá con ése pinchi acento costeño.

-“¡A Salina-s mamá, en el radio y la tele dijeron que mataron a Salina-s de un balazo!”


“…Nuuu mames cabrón, de un pinchi balazo, igualito que al pinchi Colosio marica, y mira lo que son las cosas, a casi un año de su asesinato. No cabe duda wey, el que a hierro mata, a hierro muere…”


Así estaba pensaba en ése momento mientras que una sonrisa perversa se dibujaba en mi rostro al imaginarme el shock que un acto de esa naturaleza estaba produciendo en esos momentos en el mundo de la política.


A webo que ya me estaba imaginando cómo es que en ése momento todos los noticieros hipócritas al servicio de su majestad priista estaban en una especie de cadena nacional cubriendo los pormenores del evento criminal.


Mientras continuaba pensando en ello con morbosa alegría, vi a la niña seguir llorando en los brazos de su mamá mientras le preguntaba con amargura y con su pinchi acento costeño:

-“…porqué la mataron si cantaba bien bonito”.


-“¿?”

“¿Cómo que Salinas cantaba bien bonito? Qué no mame pinchi niña mensa. Putos Veracruchangos tan pendejos y maricas, por eso se merecen los putos gobernadores que tienen”.


Y mientras la niña seguía llorando, la mamá trataba de darle consuelo con ternura ante la muerte de Salinas.


A esas horas, la incertidumbre provocada en mì por el llanto inconsolable de la niña que ya estaba haciendo de las suyas en mí, me obligó a ponerme de píe y acercarme hasta donde se hallaban ambas y le pregunté a la mamá:


-”Oiga señora, ¿por qué llora así su hija por la muerte de Salinas? ¿A poco lo querían mucho en su casa o qué onda?"


La señora me vio, y con una sonrisa de perdonapendejos me dijo con acento costeño:


-“¡Ja ja ja! No joven, cómo cree ¡Ja ja ja!, no fue a Salina-s a quien mataron, fue a Selena joven…a Selena…la muchacha que sale cantando en el radio...”


-“¡¡¡$#@/&%!!!”

Pinchi acento costeño...me jugó una mala pasada... Y la Selena, seguro muerta de la pinchi risa...¡Ah no, ella estaba muerta de un balazo!






…y en su triste caso, pues sí qué fue una verdadera lástima que se haya desperdiciado así su tremendo culo.

Héroes...

I will be king
And you-you will be queen
Then we could be heroes
Just for one day
We can be heroes
David Bowie

Podemos decirnos los unos a los otros que todos somos unos pendejos idiotas estúpidos buenos para nada. Qué igual y somos malas personas y unos malagradecidos. Podemos decirnos que entre todos somos lo peor de lo peor entre la peor basura humana. Qué somos una bola de desmadrozos y valemadristas. Sí, hay qué decirlo si así nos vemos, no pasa nada; pero hay un día en nuestra pendejísima vida en el que también podemos ser los meros meros héroes superchingones...y de eso…de eso nunca nadie lo sabrá... a webo!



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Ocurrió en una noche cualquiera cómo la de hoy en la estación X del metro en donde estaba yo esperando. El convoy llegó y después de que los pasajeros que venían en el vagón lo dejaron casi vacío entré y me situé hasta la puerta del fondo mientras que el bato que entró después de mí de unos 20 años y quizás un metro ochenta de estatura se quedó en la puerta que en ése momento le daba salida y entrada a la gente. El bato en cuestión se agarró del tubo que está a la entrada y que sirve para tal fin quedando su mano a quizás unos 15 cm´s de la palanca de emergencia. Del otro lado de la puerta entró y se paró otro pinchi bato frente al primer sujeto… era un pinchi cholo.
.
En esa posición quedamos los tres en el vagón que instantes después serviría cómo escenario para el evento que estaba por ocurrir:

En lo que estaba esperando que cerrarán las puertas algo me hizo voltear hacía un lado por un instante, cuando regresé la mirada hacía la puerta vi a un señor que estaba parado justo a la entrada del vagón con una evidente duda en su rostro. El señor a pesar de ser una persona mayor (unos 55-60 años) mostraba una clara fortaleza física. Más le valía.


El señor que vestía un traje gris y lentes de aumento un tanto gruesos, miraba con insistencia hacía la parte de atrás del convoy no muy convencido de lo que veía. En eso estaba el sonso cuando sonó la alarma de cierre de puertas del metro. El señor que aún dudaba sobre que hacer primero quiso entrar pero al instante cambió de opinión y trató de salir mientras la alarma seguía sonando al mismo tiempo que las puertas ya se estaban cerrando. No pudo salir. Su cuerpo quedo atrapado entre las puertas que ya se habían “cerrado”. Con fuerza metió sus manos entre las puertas tratando de abrir las puertas cosa que logró a medias porque pudo zafar casi todo su cuerpo excepto una pierna que quedó atrapada entre las puertas apenas debajo de la rodilla. Al poder sacar su cuerpo su pierna recibió un tremendo madrazo que al instante se hizo notar en el rostro del señor quien ahora luchaba por sacar su pierna atrapada.

Mientras trataba de zafar la pierna metiendo de nueva cuenta sus manos entre las puertas quiso el fatal destino que la estupidez del señor hiciera chiras pelas con la igualmente estúpida inconciencia del operador del convoy porque éste, y para sorpresa de quienes éramos testigos del evento, especialmente para el protagonista del suceso, empezó a mover el convoy…

Lo que yo creía imposible estaba ocurriendo frente a mis ojos:
El metro se estaba moviendo con una de sus puertas sin estar completamente cerrada.

No mamar.


El más absoluto terror se apoderó del señor reflejándolo sobretodo en sus enormes ojos aumentados a través de sus lentes gruesos abriéndolos de sobremanera ante el horror de saber su fatal destino.

Unos primeros centímetros…medio metro…casi un metro… un poco más de un metro llevaba avanzado el convoy.

”¡Pare pare!”
Gritaba el señor con desesperación viendo hacía la parte delantera del convoy en espera de ser escuchado por el operador.

El operador no lo escuchó ¿cómo lo iba a escuchar si estábamos casi hasta el fondo del convoy?

El convoy avanzo quizás otro medio metro…y nosotros ante lo sorpresivo no alzanzabamos a reaccionar.

…ya llevaba casi dos metros avanzados y seguía su movimiento a paso lento sí, pero constante. El señor que momentos antes luchaba por abrir la puerta con sus manos ahora se aferraba con ellas mientras que con el pie que tenía libre iba saltando ridículamente tratando de igualar la velocidad del convoy.

… Y Todo eso estaba sucediendo en unos breves instantes. En menos tiempo del que lleva leer esto.


El bato que estaba parado al lado de la puerta ante lo sorpresivo del asunto y sin saber que hacer o que decir volteó hacía mí y con su pinchi mirada en shock parecía decirme:

-Se va a morir frente a nuestros ojos…”

(Por mi parte con la misma rapidez mental con la cual se estaba sucediendo el evento ya me estaba imaginando al señor cómo quedaría destrozado cuando entráramos al túnel…)

… el bato igualmente parecía preguntarme:

-
¿Qué hago? Por favor, dime ¿qué hago… qué hacemos?”


Creyendo entender la suplica en su mirada le grité:

-
“¡¡La palanca, jala la palanca!!”

Mi grito pareció darle un golpe virtual de tal magnitud que le hizo salir de la congoja en la que estaba y voltear la cara para darse cuenta que su mano izquierda estaba apenas a unos 15cm´s de la palanca de emergencia para detener el convoy.

Lo hizo, jaló la palanca y el convoy se detuvo.


El señor, a pesar de venir fuertemente agarrado con sus manos entre las puertas recibió tremendo putazo en su pierna atrapada ante lo brusco de la parada. Su cuerpo por la misma inercia que llevaba le hizo una especia de palanca sobre su pierna cosa que hizo gritar al señor que cayó al piso inmediatamente cuando se abrieron las puertas ante el accionar de la palanca de emergencia.

Al instante se aparecieron algunas personas para auxiliar al señor que al tratar de levantarse no podía hacerlo ante el dolor en su pierna. En una especie de catarsis e igualmente por el dolor físico el señor empezó a llorar…Lo levantaron y a rastras el señor se fue hacía un lado del convoy de tal forma que ya no pude verle más.

El bato que jaló la palanca volteó para verme por última vez y con un evidente nudo en la garganta y a través de su mirada quizás me dijo:

-“Gracias”

-
“De nada…pendejo”

Esa noche me vestí de héroe…y el señor nunca supo que fui yo quien le salvó la vida…me sentí aliviado…

…igual cómo cuando mi vida fue salvada por los reflejos de alguien que nunca supe quien fue…

¡Chales!

Los machines también lloran.

A mis 16-17 años de edad cuando invitado a jugar en un equipo de fútbol de por los rumbos donde vivía fue que conocí a Jaime (a) “El trakatraka”. Cabrón que sin duda ha sido el más hijo de puta que haya conocido en toda mi pinchi vida: bruto violentísimo. Mugroso hasta la chingada. Un completo inadaptado social y analfabeta valemadristra. Un auténtico animal en estado casi salvaje además de un largo etc….

El pinchi culero era el portero del equipo, y cuando lo conocí, luego luego se daba uno cuenta por su aspecto, que al ojete, cómo portero que era, le gustaba salir “con todo” cuando la situación lo requería y que sin duda los rivales se la pensarían muy bien antes de querer pasarse de pendejos con él… dicho y hecho: a la menor provocación de los rivales el pendejo se les iba a punta de madrazos sin pensar nunca en las pinches consecuencias. Incluso a sus amigos que “llevaban” el equipo les daba entre risa coraje y pendiente las pinches reacciones orangutanescas de éste bastardo a pesar de que los pendejos eran igualmente unos completos antisociales cómo él. Una vez empezados los madrazos era muy difícil detenerlo.

Hubo una ocasión en la que el imbécil le metió un tremendo megapatadón en las nalgas a una morra que tuvo la pinchi osadía de interponerse en su camino mientras correteaba a un pendejo al que éste bastardo quería partirle su madre a cómo de lugar: ¡quítate hija de tu puta madre! Le gritaba a la vez que le atizaba el patadón en las meras nalgas mientras el perseguido sin saber aprovechaba la situación para poner más distancia de por medio sin voltear para atrás y darse cuenta de la suerte de su “protectora”. Imaginen tal cosa. No mamen.

En casi todos ellos no sólo su aspecto físico sino su conducta los delataba claramente cómo pertenecientes a la zona del equivalente al gueto de los rumbos. Y de todos ellos, Jaime, cómo portero que era se destacaba con una fisonomía más o menos así:

¿Qué hacía yo entre ellos? ¿?

Eran las pinchis ganas de jugar fútbol.

Un buen día invitados a jugar contra los habitantes de un pueblucho por los rumbos de Hidalgo fuimos muy acá, bien pinchis picudos sintiéndonos pendejamente cómo los meros meros del mundo llanero del fútbol por el simple hecho de ir a jugar más allá de los campos de los rumbos. Chales. Durante el viaje tuve la “oportunidad” de ver otra muestra de la simiesca actitud que siempre destacaba a Jaime: mentadas de madre a peatones y conductores sin cesar. Bolsazos de meados. Cuando veía a alguna morra se bajaba el pantalón el calzón y les enseñaba la verga… y las nalgas también. Escupitajos.

Y todo eso lo hacía entre las risas de los demás.

Hubo un momento en el que el conductor del bus donde íbamos harto de la actitud de éste cabrón se orilló y detuvo el bus para pediros que ya nos bajáramos y que nos fuéramos mucho a la chingada, que ya estaba hasta la madre de nosotros y que no se iba a arriesgar a que la chingada policía se la hiciera de pedo a él por culpa nuestra. Esto lejos de amilanar a Jaime lo puso más pinche loco al pendejo y ya se quería arrancar a los madrazos con el chofer: “Qué no mame el puto, ahorita me lo agarro a putazos, suéltenme pendejos” nos decía el estúpido forcejeando mientras sus amigos lo agarraban tratando de calmarlo.

“Ya ve jefe cómo se pone bien pinche loco éste chamaco idiota” le decía el busdriver al wey que lo había contratado para que nos llevará.

“Sí jefe, deje hablo con éste cabrón para que ya le baje de webos. Pero háganos el paro y llévenos. Le doy mi palabra, así de webos, que ése wey ya se va ir tranquilo. Óra jefe” casi le suplicaba aquel wey con tal de que nos llevará, y entre todos se la hicimos de pedo a Jaime para que ya se calmará y accedió el wey aunque claro, de mala gana.

El pedo se “arregló”. A pesar de que aparentemente Jaime ya iba “tranquilo” nos dábamos cuenta que el conductor y él se echaban las miradas más pinchis malditas que podían hacer. Todos sabíamos que eso iba a acabar en putiza segura… y más el chofer que al final de cuentas se vio más pinche cabrón porque cuando llegamos nos pidió que bajáramos todas las cosas con el pretexto de tener que llevar el bus a X reparación y que para no tener pedos con nosotros lo mejor era bajar las cosas para que no se las fueran a chingar los weyes que iban hacer la “reparación”. Nosotros, a petición del wey que nos llevó bajamos todo para dar muestra de buena voluntad para con el busdriver, y el wey, una vez que hubo arrancado el bus se fue…


…para no volver.

Mientras tanto, nosotros, sin imaginarnos que el conductor ya se había ido a la verga nos pusimos a “calentar” cómo debe hacerle un buen jugador llanero: a puros “chutazos” ¡je!

El campo, que no era nada del otro mundo, tenía a lo largo de la línea de meta un plantío de magueyes y nopales, estos últimos con sus respectivas tunas… y espinas. Un putamadral de pinchis espinas, y cada que el balón salía hacia los magueyes y nopales nadie de nosotros quería entrar a sacarlo de ahí ante las risas de los lugareños que me imagino nos veían cómo señoritas tratando de esquivar las chingadas espinas. Pero la pinchi risa se le fue al carajo cuando Jaime valiéndole verga empezó a entrar por el balón a punta de patadas lanzando nopales y tunas lejos de él ¡ja ja ja! Ahora lo recuerdo y me da un chingo de risa cómo empezaron a correr los lugareños a sacar el balón para que aquel cabrón ya no hiciera desmadre y medio con sus nopales y tunas, hasta pusieron a dos de ellos atrás de nuestra portería para recoger el balón.

Del partido que en si no tuvo nada de extraordinario sólo recuerdo que esos cabrones eran los más pinchis duros que cualquier otro jugador al que no hubiéramos enfrentado. Incluso Jaime, que no le tenía miedo a nadie quedó sorprendido al ver y sentir la dureza física de esos cabrones “No mamen culeros, esos putos parecen de piedra, no mamen” nos decía entre risas a medio tiempo.

Todo iba normal cómo en cualquier otro partido hasta que… entró el Patadura.

El Patadura era un wey casi mulato que entró cómo último recurso de ellos porque faltando unos 15 minutos para terminar les íbamos ganando 2 a 1 y no se veía cómo nos empatarían el partido. ¡¡”Duro duro Patadura”!! Gritaban los lugareños al entrar al campo. Nosotros que ya habíamos sentido la fuerte condición física de ellos quedamos un tanto atónitos porque si aquellos pendejos eran duros ya nos imaginábamos al Patadura.

Dicho y hecho: el Patadura se hizo sentir de inmediato con sus mendigos patadones y cañonazos. Aunque… eran unos patadones a lo más puritito pendejo. Sin dirección sin efecto ni nada, pura fuerza bruta, pero aún así el wey nos ciscó y al final de cuentas ante el empuje de ése cabrón y el cansancio nuestro acabaron por empatarnos los cabrones.

Penaltis…

Nos fuimos a los penaltis, y al final de 5 tiros de nosotros con 3 acertados por 4 de ellos con 2 acertados en el último penalti que le tocaba a tirar a ellos se decidía si les ganábamos o nos empataban para seguir a muerte súbita.

…y el último tirador de ellos era… el Patadura.

Ante la algarabía de ellos que gritaban ¡Patadura patadura! Jaime se puso en la portería con una leve sonrisa que le delataba el nerviosismo que en él había.

¡¡Patadura Patadura vamos vamos!! Gritaban.

El wey acomodó el balón y presto se arrancó para tirar… ¡maldito cabrón! Es que no mamen, de sus toscas patas cómo si fueran de algún Orco pendejon salió un mendigo rayo… hacía el centro de la portería. Jaime, más por instinto que por reflejos levantó sus grasientos brazos más para cubrirse que para detener el balón y lo desvió lo suficiente para que no entrará en la portería.

¡¡Ahhhhh!! ¡¡Falló!! Se decían entre ellos incrédulos ante la falla del Patadura.

…y nosotros al mismo tiempo que ellos se lamentaban de su mala suerte…pues… corrimos hacia Jaime que aún se resentía del madrazo del balonazo en sus gordas manos: ¡¡Eehhhhh!! Gritábamos eufóricos una vez que sabíamos que el orgullo chilango había sido salvado una vez más. Y sin más, sin que nos pusiéramos de acuerdo ni nada parecido le echamos una porra a ése cabrón que minutos después nos haría pasar otro pinche coraje cuando nos dimos cuenta que por su pinche culpa el chofer se había ido dejándonos cómo pendejos ahí mientras jugabamos: ¡¡Chiquiti…boom!! Jaime Jaime ra ra ra!!! Le echábamos la porra bien pinchi contentos mientras le dábamos de palmadas en su cabeza llena de cabellos mugrosos.

Y al terminar la porra y al alzar su barrosa cara, el wey, sí, ése desgraciado que no temía darle de patadas a una mujer ni le tenía miedo a nadie ya fueran policías rivales o lo que fuera que se le parará en frente porque se sentía el más pinchi machín del universo entero y más allá…
... estaba llorando…

Ni los madrazos más culeros que le hayan podido dar en su nefasta vida pudieron doblegarlo cómo lo hizo aquella muestra espontánea de afecto por parte de sus amigos.
A webo, los machines también pueden llorar… y de felicidad.

De esa anécdota me acordé cuando hace un par de días un amigo común de aquellos tiempos me platicaba que al wey hacía ya 4 años que se lo había cargado la chingada en una ambulancia cuando dentro de ésta lo llevaban rumbo al hospital tratando de salvarle la vida después de haber recibido tremenda madriza por parte de unos fulanos X cuando Jaime, bravucón cómo siempre, creyó darles en su madre él solo. Pendejo.